Reflexiones Pastorales

Salmos 139:23-24

Salmos 139:23-24 (RV60)

23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;

24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Reflexión

Solo alguien como David, que conoció la fragilidad de su corazón, que conoció  que su corazón es perverso, hizo esta petición al Señor.

Si no sabemos que  nuestro corazón es perverso y engañoso  como dice Jeremias,  no lo cuidamos.

Nuestro corazón nos engaña con malos  pensamientos...

Nos engaña con malos  deseos...

Nos engaña con  vanidad y orgullo...
 
Nos engaña con basura que acumulamos: odios, resentimientos, amarguras, criticas, chismes.

Todos estos pecados  hacen que el corazon no funcione bien,  obstruyen válvulas de circulación sanguínea y nos llevan al infarto  espiritual.

David por eso buscó el Cardiologo Divino:

Para ser examinado...

Para que lo que hubiese malo, el Señor  lo cortara y lo sanara.

El buscó depurar su alma y su corazón.

David llegó a cometer  graves pecados:  adulterio, asesinatos, odios, etc.

Si él llegó allá, hasta  esos abismos, nos  enseña que todos  tenemos la capacidad  de hacer aun cosas  peores.

Por eso, oremos con humildad: Examina mi corazon y si hay caminos perversos, que Tu nos sanes, liberes y nos ayudes, antes que nos infartemos.

Cómo esta tu corazón?

No olvides: es engañoso y perverso.

Por eso, acude todos los días al Cardiólogo  Divino para el examen.

Pr. Ruben Darío Ramírez