Reflexiones Pastorales

Rut 3:1-2

Rut 3:1-2 (RV60)

3  Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?

¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.

Reflexión

Ojala nosotros los padres actuáramos como Noemi con Rut: Qué buscáramos hogar para nuestros hijos para que les vaya bien.

Nuestro anhelo es encaminarlos, orar por ellos y anhelar que nuestros hijos se casen con hombres y mujeres que teman al Señor.

Rut venia de un transfondo de dolor, de tristeza, de escasez, la linea generacional de ellos, los moabitas, era pagana.

Rut encontró en Booz un hombre que redimió su pasado, que bendijo su vida, que cambió su linaje y sus generaciones.

Una de nuestras  mayores bendiciones es ver a nuestros hijos ir al altar y pedir la bendición del Señor.

Nuestra bendición es que ellos encuentren hombres o mujeres  que les aseguren un linaje de bendición  espiritual y no de ruina y miseria.

Para eso debemos  cuidarlos de sus amistades, relaciones  y consejeros.

Debemos proveerles  un hogar donde el Señor es honrado, amado y donde El  ocupa el  primer lugar - y no hogares donde  moran las tinieblas.

Satanás ha decretado  decreto de destrucción  contra ellos.

El padre que ama a sus hijos madruga como  Job todos los días a clamar por ellos - cancelando decretos  del diablo sobre ellos.

El padre que ama a sus hijos los lleva a la iglesia como una  forma de honrar al Señor sobre todas las cosas.

Instruye al niño en su  camino, que aunque  fuere viejo no se  apartará de el, dice  proverbios.

Que no pequemos  como dijo Samuel  cesando de clamar  por nuestros hijos y de instruirlos en el  camino de la verdad y la justicia.

Clama que tus hijos  encuentren primordialmente al  Booz espiritual, al Señor Jesucristo, que  les asegure un futuro y   un porvenir de bendición.

Pr. Ruben Darío Ramírez