Reflexiones Pastorales

Salmos 43:4-5

Salmos 43:4-5 (RV60)

Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Reflexión

¿Quienes son los que buscan al Señor?

Los pobres de espíritu.

Los que tienen temor por su futuro y por su sustento diario.

El  pobre no tiene  ahorros...

El pobre no tiene quien  lo defienda...

El pobre sufre de vergüenza por su condición y por su  pecado...

Los pobres de espíritu  desarrollan una  dependencia obligatoria del Señor.

Lo buscan por perdón, por gracia y misericordia cada día.

El pobre de espíritu busca el pan de su  palabra cada día - pues depende del Señor  cada día.

Para estos pobres de  espíritu hay promesa.

No serán avergonzados.

En lo que hacen y emprenden Dios los  libra de sus temores por su futuro y su vida, pues el Señor cuida de ellos.

Para estos pobres de espíritu hay angeles  asignados para defenderlos y para guardarlos en todos  sus caminos.

Estos pobres de espíritu tienen una característica: se  parecen a Jesús.

El rostro de ellos refleja la belleza y la grandeza  del Señor, porque el rostro de ellos se  parece a lo que buscan  todos los días: a su Señor.

Moisés fue hombre    que busco al Señor y  el rostro brillo como el rostro del Señor.  

¿Qué refleja tu rostro?

¿Angustia?

¿Temor?

¿Preocupación?

¿Maldad?

¿Pecado?

¿O es tu rostro como el del Señor?

¿Lleno de gracia?

¿Bondad?

¿Amor?

¿Gracia?

¿Misericordia y compasión?

¿Tendemos a parecernos a lo que adoramos y buscamos cada día?

Busca solo dinero y poder, y eso reflejas.

Busca la maldad, y eso reflejas.

Busca odiar y eso reflejas.

Busca ser egoísta, y eso reflejas.

Busca problemas, y eso reflejas.

Busca la paz y siguela para que eso refleje tu rostro.

Los que miraron a El  fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.

El, hoy, promete no dejar en vergüenza a Sus hijos que lo buscan de todo corazón.

¿Eres pobre o rico de espíritu?

El rico de espíritu no necesita buscar al Señor.

Y menos asociarse con otros pobres a buscar al Señor.

Pr. Ruben Dario Ramírez