Reflexiones Pastorales

Salmos 63:1-2

Salmos 63:1-2 Reina-Valera (RV60)

63  Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,

Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.

Reflexión

David fue un bienaventurado, porque la satisfacción para su vida y su alma no la encontró en su palacio.

No la encontró en el poder militar que tenia...

No la encontró en su poderío económico...
 
No la encontró en su rol como líder espiritual de una nación.

David conoció al Señor desde niño, desde ahí su alma se cautivó por el Señor.

Desde niño se volvió adorador del Señor.

Por eso, cuando tuvo el poder como rey, nunca dejó de amar y buscar al Señor.

Es imposible tener sed de Dios si no te has acercado a Él.

Si El no es tu prioridad y la pasión de tu vida.

Es imposible amar al Señor si nunca Le has entregado el corazón a El.

Uno tiene sed y ama, donde está el corazón cautivado.

¿Tienes sed de Dios?

¿Amas al Señor con todo el corazón?

¿Él es tu Dios O tus dioses son la música? el placer? el sexo? las cosas de este mundo?

Si es así...

Ojalá tu oración hoy sea: Señor, dame sed  de Ti.

Porque los sedientos de Él serán saciados aquí y en la eternidad.

Los que no tienen sed  de Él, experimentarán sed aquí y en la eternidad.

Pr. Ruben Darío Ramírez