Reflexiones Pastorales

Salmos 146:3-5

Salmos 146:3-5 (RV60)

No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.

Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,

Reflexión

Una tendencia del ser humano es poner su  mirada en los hombres, y ante todo en los  poderosos.

Estos príncipes son los que reemplazan al Señor, son ídolos que nos ofrecen seguridad, que nos ofrecen salvarnos  de situaciones difíciles.

El Señor dice: No confie en ellos.

Son temporales...

Son efímeros...

Son pasajeros...

Hoy están, y prometen ayuda, pero mañana ya no están.

Son amigos de temporadas, de ocaciones, de circunstancias...

Amigos que están, dependiendo de los tiempos.

Los príncipes de este  mundo tienen pies de barro.

Se caen fácilmente, su poder es efímero.

Considerate un bienaventurado si tu ayudador es el Señor.

Como logras tener un Salvador así? Una palanca de éstas?

Construye una relación profunda y de confianza con El.

El es amigo fiel que no cambia, siempre permanece fiel.

¿Tu conoces tu ayudador? ¿El es tu amigo fiel?

Puedes decir como Pablo: Porque yo sé en quien he confiado

¿Sabes a quien recurrir por ayuda en tiempo de crisis?

¿Recurres a tu príncipe  en la tierra o recurres  al Príncipe de Paz?

Invierte tiempo con el Señor: conocelo, para que puedas depositar toda tu confianza en El...

Para que puedas decir:  El es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Buscalo ahora que no lo necesitas, y conocelo para que cuando lo necesites, El  este ahí para salvarte y ayudarte.

Pr. Ruben Darío Ramírez