Reflexiones Pastorales

Efesios 6:10-13

Efesios 6:10-13 (RV60)

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Ayer el Señor nos recordó sobre la importancia de estar fortalecidos en el ser  interior.

No para no tener conflictos, sino para poder enfrentar los conflictos.

Las batallas nos esperan a diario.

Tenemos un enemigo que asecha, que espera la oportunidad para lanzar dardos.

Satanas lanza dardos de desanimo...

De enfermedades...

De tentaciones de todo tipo...

De acusación.

El Señor nos avisa, para que nos preparemos, en guerra avisada no muere soldado, dice el adagio popular.

Los días de confrontación, los días malos nos llegan a todos, pero el Señor como buen General nos entrena y nos adiestra  para la batalla.

Nos fortalecemos con la oración comunitaria, porque los soldados  combaten en grupo, no vamos a la guerra solos y aislados.

Los soldados fortalecen la fe con la Palabra: confesamos lo que creemos y lo que somos en Cristo.

Estamos firmes en la obra de Cristo: en Su Poder, y en Su Resurrección y Victoria ante las fuerzas del mal en la cruz.

Estamos firmes en la fe que El va delante y combate por nosotros.

"Mas fuerte es el que esta con nosotros que el que esta con ellos." (1 Juan 4)

¿Estas fortalecido o debilitado?

¿Como está tu ser interior?

Muchos soldados no pueden resistir, y caen muertos en batalla - sea porque no estaban adiestrados, sea porque se metieron  solos al combate, o  sea porque no tenían  la fuerza interior para el combate.

Si eres hijo de Dios, no puedes evitar y huir de un enemigo que te espera y asecha.

Hay que enfrentarlo, combatirlo y resistirlo, pero no lo hagas en tus fuerzas - házlo en la fuerza del Señor.

El huira cuando es resistido.

Mantente firme en la fe.

Pr. Ruben Darío Ramírez