Reflexiones Pastorales

Éxodo 3:1-2

Éxodo 3:1-2 (RV60)

Llamamiento de Moisés

3  Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

Reflexión

Moisés tuvo un encuentro con lo Divino, con lo sobrenatural, que lo enganchó para toda su vida.

Ese encuentro con la zarza marcó la ruta que lo consumió toda su vida.

Moisés no se quedó rastreando las ovejas  de su suegro toda la vida.

Moisés no murió jubilado en el desierto, cuidando de su familia y un pequeño capital.

Moisés desde ahí caminó y se sostuvo viendo al Invisible.

Desde ahí se prendió un fuego, se le prendió una llama en el corazón que lo llevó a vivir apasionado por la presencia de Dios y por la misión que el Señor lo llamó a cumplir.

¿Cuál es la zarza que arde en tu corazón? ¿Cuál es tu misión? ¿Cuál es tu llamado?

¿Qué es lo que te apasiona y que cautiva tu alma?

¿Una jubilación? ¿Un capital que cuidas? ¿Tu familia?

¿Tus hijos? ¿Tu trabajo?¿Tu cuerpo?¿La vida de placer que buscas?

¿O es el Señor? El Dios que puso eternidad en el corazón de los hombres

Esa llama, esa zarza, que ardió en el corazón de Moisés lo llevó a renunciar a ser llamado hijo de la hija de Faraón.

Lo llevo a renunciar al poder, la fama, el placer y la gloria de Egipto.

Porque Moisés se sostuvo viendo el invisible y no lo temporal.

¿Cual es la zarza que arde en tu corazón?

¿Ya tuviste un encuentro con la zarza?

Pr. Ruben Darío Ramírez