Reflexiones Pastorales

Juan 3:13-16

Juan 3:13-16 (NTV)

13 Nadie jamás fue al cielo y regresó, pero el Hijo del Hombre bajó del cielo. 14 Y, así como Moisés levantó la serpiente de bronce en un poste en el desierto, así deberá ser levantado el Hijo del Hombre,
15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Reflexión

Moises y el pueblo de Israel no tenian antidoto para la mordedura de esas serpientes ardientes.

La mordida era mortal.

Lo que hizo satanas en el jardín a Adán y Eva fue mortal.

El Señor le habla a Nicodemo, un maestro de Israel, que por el cumplimiento de la ley o por sus buenas obras, nadie se podrá salvar de la mordida de la serpiente.

Es tanto el amor del Padre para nosotros, que mandó del cielo a su Hijo, el Único que tenía el antidoto para salvarnos de la mordida de la serpiente.

Solo hay que mirarlo en la cruz.

Solo hay que recurrir por el antidoto.

Solo hay que reconocer que vamos a morir, que estamos condenados al naufragio total, que estamos contaminados por el pecado.

Si confesamos nuestros pecados, el es fìel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:8-9)

Solo El puede hacerlo.

Por Su gran amor...

Por Su gran misericordia.

Solo cree.  

Para que todo aquel que en el crea... no se pierda si no que tenga vida eterna.

Pr. Ruben Darío Ramírez