Reflexiones Pastorales

Salmos 144:12-15

Salmos 144:12-15 (RV60)

12 Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;
13 
Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;
14 Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; No tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

Reflexión

La oración del salmista  por ver una nación  con todas estas  bendiciones deberia  ser la nuestra.

Quién no quisiera ver  que en una nación los hijos se levanten en  bendición, en paz y prosperidad y no ver  hijos arruinados y destruidos por el vicio?

Quién no quisiera ver  prosperidad  económica en una nación y no tanta  miseria y desempleo?

Quién no quisiera vivir  en una nación donde  hay paz, seguridad y  no atentados, muerte  e inseguridad en las calles?

¿Pero cómo veremos esto? ¿Haciendo campañas  políticas?

¿Qué candidato puede ofrecernos todo esto?

No confíes en príncipe  ni en hijo de hombre,  dice el salmista.

Hagamos la campaña  por el Unico que no nos falla y que tiene el poder de traer todas estas bendiciones a una nación, a los hogares, las empresas y la economía de la misma.

El Señor Jesucristo.

Clamemos al Unico  que puede traer  bendición a una nación.

Clamemos Al que nos dijo: "Si mi pueblo se humillare, y clamaren y buscaren mi rostro, yo  los oiré, les abriré el  cielo, y les sanaré la tierra.

Postrados veremos  victorias...

Nuestro candidato ganará posiciones y territorios que el enemigo ha tomado.

Hagamos campaña  postrados por nuestra  nación, nuestros  hogares y nuestros hijos.

La lucha no es contra sangre y carne.

Clamemos para que en nuestra nación el Reino  de Dios avance  en medio de las tinieblas.

Pr. Ruben Darío Ramírez